Re: Merkabah: de tolva a motorhome
Los culatines a usar eran por supuesto los del motor original de la Merkabah. Las válvulas no estaban tan sucias y con algo de cariño y un chascón fino la mugre se removió sin inconvenientes. La “herramienta” utilizada para ajustarlas se hizo con un trozo de manguera y un mango de destornillador que había visto tiempos mejores. A falta de abrazadera (y de ganas de salir a comprar una) unas cuantas vueltas de alambrito y listo.
Eduardo me enseñó la técnica correcta de ajuste de las válvulas y la ciencia detrás de la misma, ya que no es solo girar y girar y dejar que la pasta de pulir haga la pega, no señor. Estuve varias horas en distintas tardes hasta que los resultados fueron satisfactorios y terminé los ocho culatines y sus dieciséis valvulitas. Realmente una lata; no me había equivocado. En la foto no se aprecia mucho pero ya llevaba un par de horas en lo mismo, y empezaba a cabrearme. Las válvulas quedaban bien, y valía la pena el hueveo.
Pero la cosa no se acababa ahí con respecto de los culatines. Fuera de tener que limpiar la superficie de detonación había que sacarles toda la mugre de los siglos, por todos los recovecos, limpiar de óxido y de pintura vieja para que la pintura nueva fuese aplicada como corresponde. Usé una combinación de chascón, cepillo metálico manual; espátula, destornilladores, lija 400 con la consabida mezcla de gasolina/parafina y mucha, mucha paciencia.
Cada culatín me tomaba al menos una hora de trabajo para que fuesen quedando todos como yo necesitaba, e iba bastante bien. Pero aquí también las fuerzas oscuras me reservaban una sorpresa, y siempre al final para variar.
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