Re: Merkabah: de tolva a motorhome
Y sigo. Recuerdan de que les dije que las fuerzas oscuras estaban a la espera de atacar de nuevo?
Bueno, se me hacía tarde y tenía que trabajar ese día. Estaba por irme cuando de repente sentí un olor raro pero intenso y característico. Me pareció extraño y le seguí la pista al olor (tengo un olfato malditamente agudo) y llegué al lado de block; los paños que lo cubrían tenían manchas que no estaban allí antes. Con una creciente sensación de horror destapé el bloque y ahí vi que los cilindros 4 y 6 eran unas piscinas de líquido amarillo; un gato había orinado sobre el block! Limpié la orina de inmediato con trozos de paño y al inspeccionar las camisas se veía que estaban teñidas de óxido pero no corroídas, así que el gato había estado por ahí solo hacía un par de días como máximo. Limpié de nuevo, hice girar el cigüeñal, le puse un montón de aceite, limpié varias veces más hasta que ya no aparecía orina de gato por ninguna parte. Me estresé tanto que hasta olvidé tomar un par de fotos del “evento”. Eduardo vino y examinó con calma la situación, como siempre, sonrió un poco (para mi desesperación) y me dijo que comprara parafina y llenara los cilindros con ella y que no me preocupara. Le pedí a Alejandro que comprara la parafina, me cambié y partí volando a la oficina. Cuando volví, harto más tarde, Eduardo le había echado la parafina a los cilindros, y así tendrían que quedarse por algunos días.
Repuestos extraviados, herramientas rotas, muchas horas de trabajo y, finalmente, meado de gato en el motor. En más de diez años de funcionamiento del taller nunca, y me refiero a nunca, un gato había orinado en un motor, y siempre hay gatos dando vueltas y motores abiertos por todos lados. Mucho para una semana.
Decidí salir a ventilarme y tomarme el fin de semana largo para cambiar de aire, así que con Carmen partimos a La Serena. Hicimos muchos kilómetros; fuimos a la montaña cerca del límite e hicimos un largo paseo por la playa y las dunas. La caja de la Terrano, sin embargo, no estaba tan contenta como yo y con un bang! se trancó en la mitad de la nada y nos dejó botados a un lado del camino cuando veníamos de vuelta, y nos faltaban todavía 240 kilómetros para llegar! Por supuesto fue culpa mía ya que debí detener la cosa al primer signo de problemas, unos kilómetros antes. La caja ya estaba dañada por haber andado seca hacía tiempo al vaciarse el aceite por un hoyo que se le hizo al quedar colgado de una roca en la cresta de un cerro.
Como sea, la grúa de la carretera nos dejó en Alcones, un pueblito casi fantasma más adelante, le saqué el cardán a la Terrano, y a esperar.
Eduardo llegó entrada la noche al rescate. Desgraciadamente no trajo una lanza así es que decidimos no intentar llevar la Terrano tirando de un cable porque la carretera no era segura. Dejamos la Terrano en el estacionamiento del dueño del restaurant local y partimos a San Felipe todos achoclonados en su jeep.
Al día siguiente volvimos a Alcones con la lanza ad hoc y nos trajimos la camioneta tirando con el Montero de Eduardo. Un viaje de miedo, y yo cagado de frío adentro, sin calefacción. De vuelta en el taller me tomó dos tardes sacar la caja y por supuesto tuve que suspender todo trabajo por escaso que fuese en la Merkabah. Amo la Terrano, pero la verdad es que siempre es un hueveo sacar la caja (y ya iban tres veces). Al desarmarla se vio que uno de los rodamientos se rompió y el metal se metió entre los engranes y produjo mucho daño; la caja no era recuperable.
Una vez el problema de la Terrano estuvo identificado (pero no resuelto) y se encargó una caja de reemplazo, pude pensar en terminar de ensamblar los culatines. Por supuesto eso fue después de aprovechar el receso de la Nissan y de hacerle servicio al motor de partida, a los frenos, a la bomba de inyección, y de inspeccionar y arreglar detallitos varios mucho tiempo dejados en el olvido debido a la Merkabah.
Tomé la tapa superior de la tapa de distribución del block y la limpié para pintarla pero parece que se me pasó la mano con el bruñido, al menos para las pretensiones del trabajo. Pero uno se entusiasma con una herramienta en la mano, o no le pasa a todos lo mismo?.
|