Re: Merkabah: de tolva a motorhome
Una vez estuvo puesto el rodamiento (no sin algo de pelea) le tocó al eje flecha de transmisión y también le dediqué algún tiempo. Desgraciadamente el seguro Seeger del eje flecha se torció cuando trataba sacarlo porque estaba atorado en la ranura y así como quedó no era adecuado, según yo, volverlo a poner. Bueno, después de recorrer infructuosamente por una hora y media todos los negocios donde pudiese haber un seguro similar en San Felipe me pareció adecuado agarrar el fierrito y darle una oportunidad en el tornillo de banco, y al final pude arreglarlo con un "poquito" de fuerza lo suficientemente bien como para volver a ponerlo y que quedase aceptable.
Acto seguido, con un poco de ayuda ya que los fierros son pesados como no me canso de decir, puse la campana en la parte trasera y todo pareció encajar perfectamente. Estaba muy contento y llevaba algunos pernos apretados cuando de repente apareció Eduardo a ver cómo había quedado la cosa, y para variar encontró una pifia: se me había olvidado colocar los seguros del rodamiento, los que agarran la horquilla al rodamiento mismo. No los tenía cuando desarmé, así es que tendría que conseguirlos, desmontar, ponerlos y volver a instalar la campana. Una lata!
Para distraerme mientras se me pasaba la lata escogí las mejores de entre todas las turcas de los inyectores y las limpié y las pulí. Como al final aún seguía con lata seguí adelante con la limpieza de la campana antes de arreglar lo que me dijo Eduardo. Limpiar y pulir la campana implicó naturalmente varias pasadas de paños con bencina, pasadas con destornillador a los rinconcitos que se multiplicaban por miles, llenos de barro grasiento, y finalmente muchos, muchos minutos con el taladro y el cepillo metálico. Las fotos muestran la fase inicial del trabajo con el taladro y antes de la terminación con el cepillo de mano en los rincones más difíciles, lo que terminó con el cepillo hecho añicos.
Fue mucho tiempo dedicado a retirar el óxido que, aunque superficial, era muy tenaz. No saqué más fotos para mostrar el acabado que fue realmente bueno porque lo único que quería era terminar. Cuando los calambres me hicieron detenerme por enésima vez partí a buscar los famosos seguros y los conseguí, a la segunda, en un localcito de repuestos de Mercedes cercano. No eran los perfectos, pero con un poco de cirugía quedaron los suficientemente buenos como para cumplir con el trabajo.
Aprovechando la ola limpiadora agarré otras piezas como los soportes del motor y el soporte del alternador. Este último, después de limpio, mostraba tristemente que los bujes ya no querían más guerra.
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