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Antiguo 27-09-2011, 19:59:19   #427
pairospam
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Predeterminado Re: Merkabah: de tolva a motorhome

Bueno, la cosa es que me subí a la cabina y la sorpresa fue mayor aún al descubrir que el tablero tenía todas las perillas de la calefacción y que las tapas del torpedo no tenían ni una raya siquiera. Eso sí que era absolutamente extraordinario.
Otras cosas llamaron mi atención en el desafortunado camión, como la disposición de los soportes de los amortiguadores tanto del tren delantero como de la cabina, que eran distintos a los de la Merkabah; quizás cuántas variantes habría por ahí. Lo otro fue el actuador del embrague, un pistón hidráulico, justo con lo que yo quería reemplazar el actuador de aire comprimido de la Merkabah. Desgraciadamente el del camión en desgracia estaba completamente oxidado y no había mucha esperanza para él. Los tapabarros estaban algo mejor, pero no lo suficiente como para entusiasmarme.
Como mencioné a AndR3Z, hubo tratativas algo duras, lucas más y lucas menos y al final terminé arremangándome y trepando entre los asientos y las estructuras grasosas y polvorientas para ayudar (y vigilar) al encargado a desarmar y sacar las piezas. Fue una tarea sucia pero al final logramos sacar el forro del techo sin gran daño del mismo y me hice también con los pomos y las tapas. Alguien había ido antes y había querido comprar las mismas piezas pero no se había aparecido después; quizás supo de mi visión y decidió no intervenir. Quizás.
Desarmamos igual el pistón del embrague para cerciorarnos pero el esfuerzo no tuvo mucho asunto.
Acomodé la Terrano para poder meter el forro del techo adentro y por poco me tengo que quedar yo en la desarmaduría ya que era algo grande la cuestión. En fin, una vez con las piezas adentro y con una sonrisa comparable a la de René cuando sacó su camión de la tienda partí a una reunión, aún algo empolvado pero nadie se dio cuenta (o nadie se atrevió a decírmelo) y de ahí de vuelta a San Felipe.
Cuando llegué al taller Alejandro me ayudó a sopletear los kilos de polvo que tenían por encima y por debajo el forro del techo y las tapas del tablero antes de siquiera pensar en meterlos al taller. Como el espacio era siempre poco y no quería dejar el forro apoyado en un costado porque se podría deformar o romper decidí dejarlo sobre la Blazer; ella entendería. Allí se quedaría y juntaría una vez más uno que otro poco de polvo hasta que desarmara la cabina y la volviera a armar.
Al menos un problema grave ya estaba resuelto. Les dije yo que El Jefe siempre acompaña?
Algo más contento me puse de nuevo el buzo de trabajo, que por cierto requería de un imperioso cambio de aceite, y me propuse terminar con el cuento del compresor de aire.
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