Re: Merkabah: de tolva a motorhome
El cagazo me deprimió por un par de segundos, tan solo eso, y busqué inmediatamente algo que hacer para seguir adelante. Agarré entonces la tuba de admisión de aire, de la cual el nombre real se me escapa, y como ya la tenía entre ceja y ceja la desempolvé y empecé con la tarea de la limpieza y el lavado. La pieza, bastante grande la verdad, me ocupó casi todo el resto del tiempo que tenía para dedicar a los fierros pero aproveché de hacer lo mismo con la polea de la correa del ventilador, la que había olvidado por completo hasta ese momento.
Así, luego de ordenar un poco y darle un último vistazo al motor que parecía seguir adelante a pesar de todo, partí a casa con la tarea pendiente del perno incrustado en la culata, el orgullo nuevamente herido… pero no tanto.
Lo primero que hice apenas tuve la ocasión fue imprimir un documento que me preparó amablemente Hilux y que, en la ocasión, no tomé en cuenta porque lo tenía en el penndrive donde no sirve mucho. A partir de entonces estaría siempre al lado del motor y todos los pernos y tuercas irían apretadas con el torque recomendado por el fabricante.
Una pasada por Sodimac, oh, templo del consumo y de las necesidades recién descubiertas! y conseguí un juego de extractores de pernos cortados junto a una broca con punta de no se qué aleación de super adamantium. Pretendía una extracción limpia y a la primera porque los fantasmas de los pernos cortados difíciles me amenazaron durante un par de días y la idea de perder una o dos tardes en el asunto me hacía pensar en sepuku constantemente.
La cosa fue que, para mi sorpresa, siguiendo las leyes básicas de la lógica una vez saqué el múltiple y expuse el perno la extracción me tomó solo seis minutos, y con suma delicadeza. Bien. No tenía pernos iguales al roto ya que Repuesto usaba de otro tipo pero para no complicarme más aún la existencia simplemente tomé uno y luego de limpiarlo lo pinté y lo puse. Solté todos los pernos del otro lado y a todos le di el torque indicado en las hojitas de Hilux.
Acto seguido, y de mucho mejor ánimo, terminé de pulir la tuba de admisión y la pinté. Esto me tomó tiempo, por supuesto, así que al terminar ya era hora de irse.
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