Re: Merkabah: de tolva a motorhome
Era una bomba Magirus Deutz 4x4 de 130 hp, importada no hacía mucho por un alemán que vive en Valparaíso para algún tipo de negocio de turismo aventura que, según el tipo que estaba a cargo de su cuidado, aún no veía la luz y no tenía para cuándo hacerlo. Como es casi regla en estos casos, el estado de conservación era muy bueno y el kilometraje casi ridículo para los años de fabricación. Aparentemente la parrilla venía incluida desde Alemania y la hacían andar cada cierto tiempo para acarrear leña.
Espero y el aire marino y las condiciones a la intemperie no deterioren lo que hasta ahora se ha conservado bastante bien, y que encuentre un personaje cariñoso que le proporcione cobijo y un propósito más interesante que estar ahí detenida bajo el sol inclemente y a merced de la humedad y la lluvia.
La imagen del Magirus me quedó dando vueltas en la mente y recordé cuánto tiempo estuvo el pobre camión en el corral esperando a que lo llevaran al taller para instalarle el motor, y la sensación de reprobación se extinguió a poco andar.
De vuelta en San Felipe y de vuelta en el taller me quedé mirando a la Merkabah y pensé que también era bastante el tiempo que llevaba, de nuevo, con la cabeza gacha esperando avances, tranquila y sin protestar.
Si se fijan en la foto, a los pies del camión hay un grupo electrógeno. Probamos uno diesel que vinieron a ofrecer, de 2.800 watts, y fue un desastre: el ruido era una matraca insoportable y terminó en el campo dando energía a la casa de Eduardo. Todos los vecinos se enteraron que tenía un generador. El de la foto era bencinero, de igual wattaje nominal, algo menos ruidoso pero en la práctica menos potente que el diesel.
Al final y dadas las experiencias parece que la opción más adecuada es un motor a gasolina insonorizado, con partida eléctrica y de mínimo 3.000 W/h nominales, o sea unos 3.800 W/h máximo; Honda tiene algunos modelos interesantes pero hay que afirmarse los pantalones por el precio.
No pude soportar la espera del arribo de los retenes así es que me puse a hacer cualquier cosa para avanzar. Descubrí que podía limpiarse aún más profundamente el óxido de los pernos de las abrazaderas de los paquetes de resortes así que estuve dándole al cincel y al martillo hasta que ya no hubo caso de sacar más mugre de las rendijas, por supuesto de ambos ejes.
Ya que estaba en la onda del destartraje empecé a limpiar el bogie y también reparé en que el óxido formado entre los largueros principal y auxiliar del chasis había separado las alas hasta en casi 12 milímetros, y se ve bien en la foto que si no fuera por los pernos del tope para el yugo todo el largo del chasis de la cola estaría separado por este odioso material.
La pregunta era entonces qué hacer con el óxido ése y qué hacer con la separación entre los fierros. Se podía sacar la mayor parte del óxido (un culo…) y eventualmente se podía tratar de aproximar las superficies prensando el metal, pero no sabía, ni sé aún, si es bueno o si vale la pena. Las opiniones consultadas varían.
Óxido más, óxido menos, resultó que llegó el retén famoso y no era el que correspondía así que al final igual tuve que encargar el retén original a un costo de tiempo perdido no despreciable, además de no salvarme de los pesos extra. Lo barato cuesta caro… siempre.
Como no tenía más alternativa que esperar por el retén adecuado estuve a punto de dejar el yugo aparte pero me bajó la indiada y como pude lo sellé por delante para que no se le metiera el polvo y me puse a limpiarlo con los cepillos metálicos.
Sin duda la cámara de arenado es una gran ayuda para evitar que el polvo se extienda por todo el taller y genere más de alguna molestia en el armado de motores y piezas, pero la acumulación de polvo dentro de la misma es un desastre para las herramientas ya que mata los carbones y agripa los rodamientos con gran facilidad. Se nota la gruesa capa de óxido/tierra sobre el mismo yugo y sobre el venerable taladro que había sobrevivido hasta ese momento. También el polvo puede causar estragos en la salud y es necesario portar una máscara adecuada que permita a la vez trabajar.
Desgraciadamente la máscara no es la papa y el suscrito quedó lleno de polvo hasta las masas en esa sesión, graficado muy lúcidamente en la foto correspondiente.
Una de esas tardes recibí el llamado de un desconocido que había llegado hasta mí por vías paralelas y me pidió prestadas o en arriendo las ruedas porque tenía un evento con su propio camión 6x6 nuevo, y las ruedas encargadas a China no le habían llegado a tiempo. No sé a ustedes, pero a mí me costó mucho tomar una decisión y al final decidí arrendárselas a pesar de los consejos contrarios de todos mis conocidos.
Le ofrecí arrendar neumáticos y llantas por un precio casi exorbitante, no por la plata en sí sino por el hecho de tener que ver que se llevaran los neumáticos nuevitos, sin uso, sin saber qué les podría pasar, sin saber cómo iban a tratar las llantas que me había sido tan difícil pintar, sabiendo que ya no hay en el mercado y que si cagaba un neumático habría que importarlo, en fin; no quería pasarlas pero entendí que estaba urgido y que a él también le habían fallado. Las condiciones que puse al parecer fueron demasiado leoninas y el personaje, por fortuna, pudo arreglárselas de otra manera ya que no me llamó de nuevo ni para decir: O.K. ni para decir: No, gracias.
Miraba las ruedas después, apoyadas en la pared de la oficina en el taller, espléndidas en su inutilidad pero con los pelitos de caucho que delataban su virginidad erizados cual pelo de gato, y parecían decirme: Pairoa… como se te ocurre siquiera!
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