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Antiguo 09-11-2012, 23:28:46   #876
pairospam
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Predeterminado Re: Merkabah: de tolva a motorhome

Hola a todos los que siguen estas páginas, comentan, critican, se ríen y sufren con las vicisitudes de la Merkabah.

Bueno, pasaron varios días y los avances, para variar, fueron escasos, pero no significa que no haya hecho nada. Como había varias cosas pendientes empecé a recolectar piezas y, venciendo la lata, me di a la tarea de dejar la lista de “por hacer” lo más vacía posible.

Mandé a hacer la hoja madre rota del paquete de resortes trasero derecho a un lugar donde, según las referencias, tenían mucha experiencia. Llevé también la barra de torsión trasera y todos los componentes donde el tornero para que hiciera los bujes de plástico a la medida ya que el desgaste de las piezas de acero hacía poco probable de que el juego de reparación fuera a quedar bien, si es que pudiese encontralo ya que no lo pillé por ninguna parte. El tornero ya había empezado a reparar las abrazaderas pero para variar no había terminado. Prometió que iban a quedar de pelos y yo, sin mucho afán, le compré la promesa. Ya veríamos.

Acto seguido hice un poco de orden y agarré de nuevo las tapas interiores de los tambores de frenos y los pasé por la máquina del tiempo, la que incluía lavado, desengrasado, cepillado metálico, desabollado y, en el caso de dos de ellas, reparación de unos agujeros que se habían hecho quizás cuánto tiempo antes. Alguien había intentado hacer reparaciones previas con soldadura de bronce pero el resultado no era para nada adecuado a los standards maniáticos de la Merkabah (léanse míos), por lo que estuve un buen rato con la soldadora MIG hasta que finalmente pude reconstruir la chapa y darle la forma adecuada. Los chisporroteos de la soldadura de bronce y el óxido no facilitaron la tarea pero la experiencia con la Blazer 6x6 evitó desastres y frustraciones. Las ocho tapas se fueron luego a una caja, y luego a aumentar la pila de piezas y partes en espera del armado definitivo del tándem.

Lo que sí había conseguido era el juego de reparación de la barra estabilizadora delantera de Repuesto, la que habría de adaptarse al yugo delantero, y llegó desde Santiago via bus una tarde de esas. Como lo había encargado por catálogo tenía la sospecha de una inminente cagada, cual compra por catálogo de las crucetas, así que tomé la empolvada barra y me puse a desarmarla para ver si los repuestos eran los correctos. Algunos bujes de plástico se veían averiados pero curiosamente no se percibía ningún juego en los componentes. Desarmé cuanto pude y comprobé que el juego de reparación era el que correspondía, pero no pude sacar los bujes más grandes así que en realidad la barra misma no estaba tan mal como aquella del eje trasero.

Otro de esos ajetreados días fui a buscar la hoja de resortes nueva que habían quedado de templar en la maestranza de resortes. En el lugar había un par de camiones y uno de ellos era un Volvo 8x4 de una minera. Tenía apenas seis meses de uso y estaba destrozado; le habían puesto hojas suplementarias y lo habían cargado muy por encima de su capacidad nominal y habían reventado los paquetes igual. El Ford a su lado tenía una historia similar. La Merkabah compartía historia y penas por igual ya que, si se fijaron, la hoja madre que mandé hacer no era original sino una hoja agregada para poder cargar aún más el pobre camión y sacarle más provecho por viaje. Estúpidos.

Discutí largamente con los técnicos y maestros del taller de resortes sobre mi plan para la Merkabah en cuanto a la modificación de la suspensión y, cuando logré que me entendieran y analizamos con monos y medidas la cosa, estuvieron más que de acuerdo con la idea. Aproveché que salieron un momento para sacar un par de fotos al sector de la fragua y de fabricación de los paquetes. Tenían harto trabajo y me tranquilizó el saber de la gran experiencia que tenían algunos de ellos, y también oirles decir que no les gustaba ponerle más hojas a los paquetes porque arruinaban los camiones.

Una vez en el taller revisé bien la hoja recién templada y, como podrán ver por las fotos, la calidad de las terminaciones, a pesar de la experiencia, no era de las mejores. También descubrí que la longitud no era la exacta así que, esmeriladora angular en mano, me puse a darle la terminación y quitar los centímetros que sobraban. Pensé que no sacaba nada con tratar de hacer que mejoraran el trabajo en la maestranza, iba a ser como pedirle peras al olmo o chunchules al palto… absolutamente inútil.











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