Tomé la hoja madre agregada, las hojas madres originales y las dos hojas superiores siguientes y esa sería la configuración definitiva de los paquetes de resortes de la Merkabah. Recuerden que mi interés era suavizar la amortiguación ya que andar con el paquete original era equivalente a andar sobre un pedazo de fierro a poto pelado. Quise conservar la hoja suplementaria no tanto por el peso sino más bien para mantener la rigidez lateral del boggie o tándem ya que los tensores que lo afirmaban solo lo hacían en sentido longitudinal, y los movimientos laterales estaban limitados únicamente por los paquetes de resortes.
Asumiendo un peso bruto del habitáculo o Caja de máximo 5.000 kg (cálculo en base al peso de los componentes de la caja, metros cuadrados de muebles en madera aglomerada lacada de 8 y 11 mm, herramientas, agua, combustibles, comida, estimado de ropa y accesorios, moto, rueda de repuesto y varios kilos de más solo por si acaso), sin olvidar la instalación sucesiva de los amortiguadores neumáticos (pulmones) de doble cámara suplementarios en cada yugo, la configuración del paquete de resortes planeada sería adecuada según la resistencia, frecuecia de oscilación y todas las otras pajas físicas de los resortes metálicos y de los amortiguadores neumáticos. Al menos eso era lo que los cálculos y la experiencia decían. Solo cabría probarlo en terreno.
Por supuesto las hojas de resorte no nuevas estaban en condición deplorable en cuanto a limpieza y óxido, y la hoja base sobreagregada del lado izquierdo tampoco había sido fabricada en modo muy detallista, por lo que también tuve que dedicarme a la limpieza y a la terminación de las mismas. Parecía un trabajo fácil pero lo cierto es que, como todas las cosas, requirió de tiempo y esfuerzo.
En esos días Carmen y yo recibimos la muy agradable visita de René Larraguibel y de Karen, su mujer, los que compartieron la tarde con nosotros. Conocieron en persona la Merkabah y nos reímos un buen poco. Conversamos sobre viajes y planes y vimos varios cientos de fotos de camiones, para variar. Fue muy grato.
Seguí, pues, con la limpieza de las hojas de los paquetes de resortes, cosa que me tomó bastante tiempo y consumió un par de gratas de copa y un par de discos laminados, hasta que hube terminado con ellas varias horas después. El resultado fue bastante satisfactorio pero quedé bastante cabreado ya que la Makita grande pesa sus buenos kilos, como ya he contado previamente.