Algún tiempo después las ruedas estaban en su sitio. Hubo que maniobrar un poco pero al final (de un par de horas) el bogie estaba armado y completo. Solo restaban el ajuste de los frenos, poner a punto la suspensión y completar los componentes neumáticos, lo que se haría una vez estuviera completo el trabajo de la parte delantera de la Merkabah.
Traté de mover un poco hacia adelante el camión para poder destrabar la cabina que había quedado topando el alero del segundo piso, pero al desplazarse un par de centímetros saltó un chispazo y el taller quedó a oscuras. Un tubo con cables energizados se abrió y se peñiscaron los cables y saltaron los interruptores automáticos. A pesar de que no había un cable evidentemente alterado el fusible no volvió a funcionar y no tenía suficiente luz como para hacer un buen arreglo así que dejé la cosa para el día siguiente. Mal.
Me fui y dejé todo encadenado de nuevo, maldiciendo el tener que hacerlo.
Al día siguiente no pude dejar de ir al taller ya que algunas luces, entre ellas las de los baños, quedaron sin funcionar. La Merkabah se apoyaba sobre sus seis ruedas luego de un tiempo no despreciable, y la visión era un regalito fugaz para el alma. Me las ingenié para hacer funcionar de nuevo la corriente aunque sinceramente no sé cuál de todas las maniobras fue la que obró el milagro de la luz.
Desgraciadamente el problema del conflicto de la cabina con el alero no se había resuelto y, aunque traté, no fui capaz de levantarla y liberarla. Tendría que esperar al día que pudiera volver al taller para, con ayuda, bascularla.
Me metí entonces debajo del chasis y puse la gata bajo el eje delantero, esperando que no se dañara el techo al levantarse la cabina. Con cuidado de no rayar la pintura de las llantas saqué las ruedas a ambos lados y el eje quedó apoyado en los stands (cómo se llaman estas cuestiones en español?). Bien.
Ahora que tenía a la vista el motor y el chasis bajo la cabina venía toda la tarea de limpiar la mugre y el aceite, cubrir el motor, granallar, imprimar y eventualmente pintar el chasis, además de hacerle servicio al yugo y modificar la suspensión. Ahh… había para rato.
Bajando la gata estaba, con intenciones de llegar temprano a casa para un paseo pomeridiano dominical, cuando sentí un cuetazo por allá en las alturas y las luces se apagaron de nuevo. Mismo problema con el tubo y los cables. Esta vez identifiqué apropiadamente el cable siniestrado y con un poco de ayuda del Jefe logré reparar la cosa en tiempo récord y pude aprovechar las últimas horas de sol en el campo con Carmen y los perros.
El lunes, entrando al taller, empecé con la limpieza y el orden del espacio de trabajo, necesarios para las tareas en ciernes. Eduardo y los mecánicos del taller me ayudaron a destrabar y levantar la cabina para alejarla y que no topara con el alero y luego la aseguré con un vástago y con la cuerda, por si acaso.
Con Eduardo hicimos una junta para ver cómo proceder y decidimos que sería mejor dejar el yugo apoyado en los stands y desarmar las puntas para la limpieza y el servicio. De esa manera era más seguro ya que poner stands más altos apoyados en el chasis para poder sacar el yugo hacía la cosa más inestable y potencialmente peligrosa. Eran muchos kilos de cabina, motor y chasis. Más adelante veríamos cómo haríamos para disminuir la posibilidad de dañar algo del motor cuando el granallado del chasis, pero lo primero en la palestra era lo del yugo y de la dirección.
Fueron varias horas de limpiar y mover fierros y aún así me faltó tiempo para dejar todo listo para empezar a trabajar en la sección delantera. Nuevamente los fierros sueltos se habían multiplicado y la tierra se había acumulado en cada rincón donde le fue posible. Quizás no noten la diferencia pero lo que me dio quehacer para poder dejar así el lugar de trabajo no fue menor, por eso la foto.
Ya entrada la noche me quedé solo en el taller, con una pila de piezas aún por clasificar y guardar en sus cajas y con un par de chichones en la cabeza por los golpes contra los fierros de debajo del chasis… pero fue un buen día.