Solté los pernos de la tapa del cubo y… no pasó nada. Al final tuve que darle más que unos pequeños golpecitos para soltarla ya que las sutilezas no surtieron efecto y me estaba demorando mucho en el trámite. Pero cuando se soltó otra lanchada de aceite apareció y tuve que dejar la cosa hasta allí porque era tiempo de ir a trabajar en algo productivo y no de mirar cómo se vaciaba el cubo.
Al día siguiente empecé por una tarea que tenía estancada e inconclusa desde hacía meses, y fui a cambiar el neumático trasero gastado de la Africa Twin por el repuesto nuevo que estaba guardado acumulando polvo. Bien.
Luego seguí con el desarme del cubo fotografiando cada paso para, cuando llegara el tiempo de armar, tener la referencia precisa de cuántas lainas, de dónde iban puestas, del orden de las piezas y todos los etcéteras habidos y por haber. Con las tuercas no hubo problemas, pero la golilla de seguridad estaba trabada y medio rota, y sacarla me costó un montón… y no salió ilesa tampoco.
Una vez destripada la maza, quedó al descubierto la calavera y pude sacar los pasadores de las zapatas a punta de combazos. No se hubiesen soltado nica aunque el seguro se hubiese soltado por completo.
Bueno, la calavera salió sin problemas, pero no hubo caso de soltar la pieza que porta el pulmón de freno y el eje de levas de freno, que no sé cómo se llama. Ya tendría que ver cómo lo haría luego y, mientras tanto, lo único que quería era desarmar el muñón hasta la última pieza. Aquí cometí otro error y solté la pieza inferior con el brazo de dirección sin soltar antes el terminal de dirección. Se me olvidó que se saca a combazos y que necesita estar armado y firme todo y solo me percaté de ello cuando ya era tarde, muy tarde.
En fin, seguí con los afanes y los combazos y solté la pieza superior del muñón esperando encontrar lainas y cosas extrañas pero no fue así porque el diseño es un tanto distinto del que suponía. La foto es mentira porque tuve que hacer mucha palanca todavía para poder sacar la pieza. Naturalmente, se podían contar décadas desde la última vez que alguien se había preocupado de lubricar y limpiar el mecanismo.