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Antiguo 16-05-2015, 01:18:03   #1400
pairospam
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Predeterminado Re: Merkabah: de tolva a motorhome

Dos días después fui a la maestranza de mi amigo Verardo a pedir ayuda para resolver otro problema. Tenía la broca adecuada pero el taladro inadecuado para escariar la mano delantera del paquete de resortes. Si se acuerdan, la tomé de Repuesto porque la original tenía un ojo chino terrible, y requería de una pequeña pasada de broca para alojar los pernos especiales y originales de la Merkabah.

Uno de los trabajadores de Verardo hizo el trabajo con mi ayuda y terminamos en menos de ocho minutos. Aproveché de encargarle la fabricación de los nuevos pernos centro d elos paquetes y luego partí de vuelta al taller. Me pasé el resto de la tarde en tratar de apernar la mano al chasis, lo que requirió de terminación fina a mano con lima y lija, pero al final los pernos entraron suavemente y por fin el soporte quedó anclado como corresponde, con sus cuatro pernos esta vez.



Algunos días después, viernes de nuevo me parece, seguí con la lata de la limpieza de las hojas del paquete de resortes que había tenido que lavar con solventes hacía un tiempo porque estaban chorreadas de aceite y fluido hidráulico. Cada tanto paraba para dejar que el esmeril se enfriara y no tener que lamentar otra baja en acción. En una de esas pausas fui a buscar los nuevos pernos centro. Se veían bastante bien y Verardo me dijo que los había hecho de una cosa parecida al adamantium para que aguantaran. Hmm...



Le di a las hojas hasta que brillaban, desnudas y relucientes en su metal original. Antes de irme, solo por el placer de hacerlo, le pasé también un poco el disco abrasivo a otras piezas que estaban en la lista. Me encantó como la pintura y el óxido superficial salían volando. Los mecánicos del taller no opinaban lo mismo.




Este proyecto ha estado lleno de momentos emotivos desde sus inicios, y ese domingo fue uno de ellos. El viejo y fiel par de zapatos que me acompáñó los últimos dos años y que protegió mis piececitos de incontables traumatismos y quemaduras tenía por fuerza que jubilar. Dieron y dieron lo mejor de sí, así que con el corazón hecho trizas los dejé en el cesto de la basura y les dije adiós para siempre. Dolió.



El mismo día dediqué mi atención a los paquetes de resortes para dejarlos listos para imprimarlos. Pero primero labré una rendija en el borde inferior de cada suple y luego hice un surco y modelé una especie de chaveta con soldadura en la platina inferior, la que va sobre el yugo, para que calzara con el bloque de manera de evitar deslizamientos. El perno centro no estaría allí para prevenirlos así que estimé que era necesario y suficiente con esto y el tremendo torque de las abrazaderas en U para mantenerlos en su lugar. Hay algunos que no les ponen nada pero no me quise arriesgar. Ya veríamos.




Armé el paquete del lado izquierdo para ver qué tal había quedado el perno centro y resultó adecuado, aún si un pequeño corte del extremo del hilo sería necesario para calzar encima la montura de las abrazaderas.

Cuando vi el paquete armado una idea empezó a rondar por mi cabeza: por qué no ensamblar los dos paquetes y pintarlos así? Valía la pena imprimar y pintar individualmente las hojas como lo había hecho con los paquetes traseros? Hmm… tentador. Había otras consideraciones, el peso del paquete armado, por ejemplo, pero la cosa tiraba.

Bastó una segunda vuelta y decidí que era mejor no perder tiempo ni esfuerzos y definitivamente pintar los paquetes de resortes armados, así que al final armé ambos y le dí al perno centro el torque requerido. Cuando llegase el momento pediría ayuda para poder moverlos y colocarlos.

Por supuesto, antes de armarlo, cuando desenvolví las hojas del paquete que supuestamente estaba ya limpio, me di cuenta que no estaban tan limpias como las del que acababa de armar así es que las pasé de nuevo por el cepillo y el disco hasta que estuve contento. Sí… lo sé… ya lo sé.

El armado tampoco fue tan fácil, nunca nada lo es, y también tuve que ajustar las perforaciones de los suples y de las hojas inferiores con una lima porque los pernos centro no entraban bien. El acero del que están hechas las hojas de resorte es condenadamente duro!



Finalmente, barrí todo el lugar para remover el polvo, la granalla metálica y en pelo de perro que cubría el piso y llenaba los rincones, preparando todo para la pintura. Me tomó un buen tiempo y luego sopleteé todas las superficies con aire a presión, ventilé todo el taller, barrí de nuevo y dejé que se ventilara todo otra vez.

Después de varias horas de trabajo finalmente apliqué washprimer a ambas piezas y me pude ir a casa, cansado pero contento. Fuimos a cenar afuera una comida deliciosa Carmen y yo y llegué rendido a dormir para levantarme a trabajar temprano a la mañana siguiente.

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