A la siguiente sesión me tomé todo con mucha calma pero sin perder tiempo. Solté las tuercas de la mano delantera, tironeé un poco el paquete con la piola, le hice un poco de palanca y Alejandro me ayudó a introducir el pasador muy lentamente y sin que hiciera mayor esfuerzo (yo me agoté, eso sí). Luego volví a apernar y torquear la mano y a continuación instalé los bujes bloqueadores de seguridad en todos los pasadores. Ah… bien.
A mis ojos los paquetes quedaron espectaculares. Un par de fotos y a ordenar, barrer y limpiar todo de nuevo para la siguiente movida: la instalación del yugo delantero.
Me di un par de vueltas pensando en el mejor método para llevarlo desde los soportes hasta debajo del chasis y se me ocurrió que lo mejor era usar las viejas camillas con ruedas. Había aún un par por ahí y a una le quité las ruedas y se las agregué a la otra para que pudiera soportar el peso del yugo. Monté una camilla sobre la otra y fui a pedir ayuda para poder bajar el yugo ya que de ninguna manera iba a poder hacerlo yo solo, pero todo el mundo estaba ocupado así que decidí hacer otras cosas para matar el tiempo mientras se desocupaban.
Recolecté las demás piezas de la suspensión, repartidas en cajas o envueltas y desparramadas en el ático, y recorté el extremo sobresaliente de los pernos centro para que no entraran en conflicto con la montura de las abrazaderas en U.
Al rato, ya cuando me estaba empezando a dar la lata, llegó Alejandro y entre los dos levantamos y depositamos el yugo sobre la improvisada camilla, sin problemas. Rápidamente el yugo estuvo en posición y entonces Eduardo me ayudó a poner los soportes para empezar con el ajuste y la colocación de las abrazaderas.
Ya se había hecho tarde y todos se despedían mientras yo me afanaba tratando de colocar las abrazaderas y las monturas modificadas con los soportes de la barra estabilizadora. No sé si alguno ya se había dado cuenta del cagazo, pero cuando las coloqué lo hice al revés. Soldé los soportes al revés! Esperaba que eso no trajera mayores problemas pero solo lo vería una vez todo estuviese armado y funcionando.
Bueno, sudores más, sudores menos, el lado izquierdo se ajustó perfecto y todo calzó muy bien una vez apreté las tuercas de las abrazaderas en U. Tenía un poco de temor de que no calzara bien al lado derecho debido al alabeo del paquete pero al final también se ajustó muy bien y sin necesidad de mayores maniobras o fuerzas. El eje delantero por fin volvía a ocupar su lugar después de tanto tiempo y la suspensión estaba lista para probarse.