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Antiguo 24-05-2015, 23:34:34   #1418
pairospam
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Predeterminado Re: Merkabah: de tolva a motorhome

Antes de seguir con la telenovela turca, donde sucede poco o muy de a poco, les presento a Chico Sergio, el nuevo llegado a la mansión Pairoa de acogida a perros vagos pero educados. Llegó siguiendo el instinto más básico, en pos del irresistible aroma del celo de Deva, y se fue quedando y quedando hasta que le fue dada la oportunidad y se le abrieron las puertas de la casa. Van cinco. En fin.



Bueno, yo estaba feliz con los progresos en el proyecto y un amigo me mandó un guatzap y me pilló debajo del camión dando los últimos toques al yugo y, cosa poco usual, hasta me saqué una foto para mostrarle dónde estaba y lo contento que estaba. Bien.



Acto seguido rescaté los palieres con las homocinéticas de su letargo empolvado y me dispuse a prepararlos para cambiar crucetas y ponerlos en su lugar, por fin. Para poder manipularlos los lavé con gasolina primero, ya que a pesar de haber tenido incontables sesiones de limpieza aún guardaban cantidades ingentes de mugre y grasa.

Las pistas estaban sumamente marcadas pero el juego de reparación incluía las cuatro pistas de reemplazo así es que era un alivio saber que las posiblidades de fuga por los retenes nuevos eran mínimas.





Protegí los extremos para evitar que se arruinaran las estrías con algún golpe accidental, limpié todo de nuevo con diluyente y estaba por subirlo a la camioneta para llevarlos al día siguiente al taller del trabajo, donde está la prensa, y de repente, solo por la corazonada, fui a buscar una de las crucetas nuevas. Recuerden que las crucetas eran de paquete, especiales, desplazadas, carísimas, traídas directamente de Stuttgart, compradas por un empleado de muchos años de la Mercedes de la división de camiones, cotejadas varias veces por mi EPC y por el EPC de la fábrica y, por supuesto, jamás se me había ocurrido probarlas antes para ver si eran las correctas. Hmm…

No lo eran.

Así, simplemente: no eran las crucetas del modelo. Los dados eran más anchos y el radio de las crucetas era superior. Plop.



Lo que realmente me sorprendió fue mi reacción, que fue como un decir simplemente: Ah. Otra vez un problema…

Medí todo con el calibrador y me cercioré de que no había error. Ordené las cosas y me fui del taller luego de contarle a Carmen, en medio de pensamientos acerca de cómo solucionar el impasse que me obligaba a modificar todo el esquema de trabajo que tenía por delante, en el que lo básico era el armado completo del yugo delantero. Era un golpe un tanto duro de asimilar, como comprenderán, y que no tenía otros responsables más que yo mismo, como siempre. Hmm..

Escribí a Alemania y respondieron que me podrían dar una mano para tratar de solucionar la cosa pero debía esperar hasta Junio por un tema de vacaciones, así que solo me quedaba esperar. No podía modificar ni los dados ni las manos ni el cuerpo doble de las crucetas, estaba frito. Esperar, y solo esperar, y ese es un verbo que siempre me ha sido difícil conjugar.

Aprovechando el feriado me di unas vueltecitas en bicicleta por la mañana para aliviar la tensión del momento, y luego, aprovechando los últimos rayos del sol, salí a saltar cerros en moto, pero a juzgar por la mirada que captó la cámara aún no me podía deshacer del todo de la sensación amarga y frustrante.



Al día siguiente decidí no hacerme más mala sangre por el asunto y revisé que todas las demás piezas de los juegos de reparación estuvieran completas y correspondieran a lo que deberían ser, y luego las volví a guardar en sus respectivos envoltorios improvisados.



Luego agarré los palieres y les di una pasada de cepillo metálico, lija, y disco abrasivo hasta dejarlos lo más limpios posible. Los envolví en plástico, de nuevo, y los dejé en un rincón hasta que la solución llegara por la vía que fuese.




Como una de las preocupaciones era la de que el motor llevaba bastante tiempo sin andar y se podían estropear los inyectores, y algo más, imaginé que lo mejor que podía hacer era completar el circuito de refrigeración desarmado y así poder ponerlo en marcha otra vez. Sería un alivio desde todo punto de vista, pensé.

Así que terminé de limpiar el reservorio del refrigerante y lo rocié con pintura de alta temperatura, así, simplemente. No quedó mal y siempre se podría retocar sin necesidad de hacer malabares para desmontarlo. Los soportes y las gomas del reservorio eran historia aparte y también fueron sometidos a tratamiento de limpieza, cada uno por separado y hasta el hueso, como siempre.




Como me daba mucha lata pintar solo un par de piezas tomé unas cuantas más para prepararlas e imprimarlas en la misma sesión, total… de piezas por pintar jamás hubo escasez.



Justo ese día llegó por correo electrónico la orden de trabajo para confeccionar los paneles de la Caja de la Merkabah. Unos pocos correos para y desde Alemania y me fui al banco. Al poco rato los paneles estaban pagados y solo era cuestión de esperar a recibir la confirmación de la recepción del billete la semana siguiente. Espera y espera, Pairoa.

Fue un alivio luego de muchos meses de tira y afloja para acordar las características y el diseño de los paneles sin que hubiese errores de interpretación, de medidas, de materiales, etc. No quería decir que todo fuera a ir bien ahora, nada de eso, sino que una etapa importante al menos ya estaba lista y se esperaba que la fabricación y el envío no presentarían mayores problemas. Así esperábamos al menos; el tiempo diría.
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