No es aún una leyenda, pero ya es mucho más que un veterano del Dakar. En cualquier caso, Yoshimasa Sugawara, 65 años, resulta cómico con su celebre frase: esta vez, es mi último Dakar, que repite todos los años con el tono solemne de un samurai a punto de dejar su armadura y sus armas para siempre. Pero claro, nadie se toma en serio al representante japonés más mayor del rally cuando habla de su jubilación. Sobre el terreno, el CV de Sugawara impone un gran respeto. Este piloto, al que llaman cariñosamente abuelo, es el único que ha corrido en las tres categorías desde 1983.
Dejando de lado su periodo motorista, poco fructífero, Sugawara se perfila como ejemplo de regularidad y de éxito. Desde 1986, solo ha abandonado en dos ocasiones la carrera hacia Dakar. ¡Este año el reto de Yoshimasa es terminar su Dakar número veinte! Y si la tasa de éxito ya es impresionante en sí misma, los resultados del japonés son todavía mucho más admirables si nos fijamos en los detalles: desde que pasó a la categoría camiones en 1994 ha subido al podio en siete ocasiones.
Aunque pilote un camión Hino, Sugawara encarga en el Dakar la versión asiática del ciclista Poulidor, que sube al podio, pero nunca gana. Siempre impedido por un Chagin o un Loprais, que parecen volar por las dunas al volante de monstruos mucho más potentes que el suyo, no ha conseguido inscribir su nombre en lo más alto del palmarés. Probablemente la forma más segura de conseguir esta proeza sea la inversión a largo plazo en su hijo. En 1999, el joven Teruhito se incorporó al asiento de copiloto para aprender la profesión. Desde el año 2005, el niño pilota su propio camión. Y ya ha conseguido cierto éxito, alcanzando la sexta plaza el primer año y la séptima en la edición del 2006. Pero, por ahora el alumno todavía no ha superado al maestro. Así que no ha llegado aún el momento de retirarse.
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Saludos.
Pipo Zaro
Snarks