Mientras otras actividades deportivas no despiertan el interés del público, el Dakar, quizás por el desconocimiento de la gente de lo que significa y los países que atraviesa, atrae de una manera irresistible.
Era increíble el gentío en la pre-salida en el Estadio Bernabeu de Madrid, el amontonamiento de más de diez cámaras de TV, que asediaban a Sainz y a su VW Touareg y a Isidro Esteve y su KTM.
Las “teles” habían tenido todo el tiempo del mundo, pero había que grabar el amontonamiento, hacer la última banal pregunta, pedir un autógrafo en un papel arrugado.
Las autoridades se fotografiaban al lado de los pilotos, y destacaban los “graciosos de turno”, con el impresentable de CQC de Telecinco, haciendo gracias delante de un camión de asistencia de 30 toneladas, con una maqueta de niño. Como si todo fuera un juego, bajo el sonido atronador de las bocinas de los camiones. Todo por el espectáculo. Lo serio comienza el sábado al sur de Lisboa.
Ricardo Muñoz
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Saludos.
Pipo Zaro
Snarks