Despacito pero sin pausa, así avanza Giniel De Villiers.
Sin embargo, su talento tras el volante es obvio y los expertos se aventuran a describirle como el piloto más prometedor de su generación, y probablemente no les falte razón. Su experiencia en el Dakar es sencillamente excepcional. Desde que se embarcara en la aventura Nissan, ha terminado el rally siempre como el mejor representante de la marca, mientras que sus compañeros de equipo se debatían entre problemas electrónicos y destrozos mecánicos. Asimismo, durante la última edición De Villiers representó una amenaza nada desdeñable para Mitsubishi a sólo dos días de la llegada a Dakar.
Tras cuatro incursiones en el Dakar, en las que siempre ha culminado la carrera (como mínimo en 7ª posición), De Villiers se presenta por derecho propio como el competidor directo de Peterhansel y Alphand, y por tanto como serio aspirante a la victoria final. La evolución del Race Touareg parece responder al objetivo fijado por Volkswagen: “Creo que el coche ha dado un importante paso hacia delante; ha progresado en todos los sentidos, especialmente sobre la arena. El objetivo fundamental es imponerse sobre Mitsubishi, sea cual sea el piloto capaz de hacerlo. Está claro que no me conformaré con una segunda posición este año. La aceptaría, pero no estaría satisfecho.”
El desafío es inmenso para Dirk Von Zitzewitz, copiloto de De Villiers por primera vez en el Dakar. El que fuera motorista de éxito en su día -terminó 5º en el Dakar de 1997- se pasó a las cuatro ruedas en 2002. Hasta la fecha el alemán ha acompañado sobre todo a Mark Miller, con quien se clasificó también en 5ª posición en 2006. Con De Villiers, Dirk podría tener la ocasión de apuntar todavía más lejos: los inicios de este joven equipo ya han sido un éxito rotundo, con dos victorias en el Transibérico y en el Rally de Marruecos.
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Saludos.
Pipo Zaro
Snarks