Entre la pareja Milda - Ginda Petrus y el Dakar ha surgido una auténtica historia de amor.
Una historia de amor real. Los dos lituanos se conocieron en 2001 en un ferry, cuando se dirigían hacia el punto de salida de la carrera. Para estos dos apasionados de los deportes de motor, el flechazo fue inmediato. Algunos hubieran sentado la cabeza y cultivado su amor en su país de origen, pero no estos lituanos de fuerte personalidad. Dos años después de este encuentro en alta mar, se lanzaron a la aventura del Dakar en pareja, con Sharm el Sheikh en el punto de mira. Fue durante su estancia en la ciudad balneario egipcia cuando decidieron formalizar su unión y comprometerse para lo bueno y para lo malo. Este año participan de nuevo, pero esta vez en dirección a la capital senegalesa. Se trata, sin duda, de una ocasión perfecta para romper con la rutina, que en su caso consiste en gestionar la empresa de producción de agua mineral de la que son dueños.
“Desde hace varios años, la empresa absorbe gran parte de nuestro tiempo, pero en el fondo, nunca hemos perdido las ganas de participar en el Dakar, máxime teniendo en cuenta que durante nuestra anterior participación logramos culminar la prueba. Participar en el Dakar, durmiendo bajo la luz de la luna en el desierto mauritano, es una de las experiencias más hermosas que he tenido en la vida”, declara Ginda Petrus, que ya había culminado el Dakar en 2002 sin su mujer. Este año, la pareja vuelve al rally con un nuevo coche y la mirada puesta en el recorrido: “El recorrido es muy selectivo. Todo apunta a que el paso a Mauritania será el más delicado, por eso vamos a mantener la atención puesta en la conducción sobre las dunas”, explica Ginda Petrus. Los pilotos lituanos tienen un único objetivo en mente: llegar juntos, una vez más, a Dakar.
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Saludos.
Pipo Zaro
Snarks