|
Senior Member
Top 1000
Fecha de Ingreso: Apr 2006
Ubicación: Linares
Edad: 43
Mensajes: 2.704
|
En cana sin Placa patente
EXTRAIDO DEL FORO DAX.CL
ES LARGO PERO LEANLO Y SAQUEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES
Agosto 14, 2007
Le Paso a un Amigo Motoquero
Este Relato es digno del Expreso de Media Noche, que injusticia mas grande, cuando lo leí no me podía aguantar de la rabia. El mundo ahora si que esta al revés. Es un poco largo, pero vale la pena informarse. No amerita ni una foto. Cumplimos con informar. Asi empieza:
PARA NO CREERLO: UN CARA Y SELLO CON LA (IN) JUSTICIA
LA AUTOPISTA Y LA DETENCION: DELICUENTES EN MOTO
Partí el sábado cuatro de agosto como a las nueve de la mañana en la moto a Santiago. Más o menos a la diez un carabinero me paró para controlarme a la entrada de la Costanera Norte desde la Autopista Central. Paré, le entregué mis documentos y los de la moto, los revisó cuidadosamente, lo mismo que a la moto. Al cabo de un rato me informó que quedaría detenido. Otro carabinero me leyó los “Derechos del Detenido” con evidente y orgullosa solemnidad. No lo podía creer, detenido. Junto a mí detenían también a un joven que manejaba una camioneta. Se nos dijo que no nos preocupáramos, que llegando a la comisaría llamarían a la Fiscal quien nos dejaría en libertad inmediatamente y citados para algún día próximo a la Fiscalía Norte.
CARABINEROS
Nos fuimos detenidos como a las once de la mañana a la Novena Comisaría en Avenida La Paz con Dávila. Frente a ésta quedó la moto. Tensa espera en la Sala de Guardia por la llamada de Carabineros a la Fiscal, muchos cigarrillos, llamadas por celular para avisar a las familias que nos retrasaríamos algo en llegar. Debe haber sido a las doce que el carabinero nos informó que la Fiscal no nos autorizó la libertad inmediata por lo que debíamos quedar detenidos para luego llevarnos a la audiencia en la Fiscalía Norte a las quine cero cero horas. Hasta allí no era tan grave: nuevas llamadas para avisar que el atraso sería mayor, que tal vez sería conveniente que nos fueran a buscar. Pero, primera sorpresa: nos indican que no podemos permanecer en la Sala de Guardia, que no es legal, que debemos entregar todas nuestras “especies” e ingresar al calabozo que es un recinto enrejado de más o menos un metro sesenta de ancho por dos metros cincuenta de largo y un metro noventa de altura dentro de una salita del doble de tamaño y altura.
Como a la una entró a esta salita, nosotros dentro del calabozo, un carabinero con un hombre de unos treinta años detenido. Le indican que se siente. Casi de inmediato entró otro carabinero y le dijo: No te preocupís Negro si el robo fué como de ocho lucas no más así que te vay a ir al tiro. De mala gana y en actitud desafiante el tipo se sentó. Y fue así, unos veinte minutos después el mismo carabinero entró nuevamente y le dijo que se podía ir. Se fue. No pasó por el calabozo. Hubo robo. Ningún cargo, no hay delito.
A las dos y media más o menos nos sacaron del calabozo y nos entregaron nuestras especies para irnos a la Fiscalía en la parte de atrás de un estrecho furgón cerrado desde donde casi no se veía hacia afuera.
La Fiscalía Norte queda en el nuevo edificio de la Justicia en Pedro Montt con la Autopista Central. Debíamos entonces dirigirnos hacia el sur. Partimos hacia el norte. ¿ A donde íbamos? No teníamos idea. Cada vez nos alejábamos más por calles, entremedio de ferias, algo se veía de los blocks de edificios. Finalmente entramos a otra Comisaría, averiguamos que era la de Renca. Nos autorizaron para ir al baño y nuevamente esperar. Serían ya como las ansiadas quince cero cero. Subimos a un gran furgón de Carabineros donde nuevamente partiríamos a la Fiscalía. Debimos esperar que subieran al resto de los detenidos que había en ésta. Llegaron siete, cinco jóvenes de unos veintidós años y dos menores. Ahora eran otros carabineros quienes nos conducirían por lo que hubo que hacer todos los registros de rigor en grandes libros con cuidada letra, con líneas con lápices de pasta de colores al borde de reglas colegiales. Tal vez una media hora. El carabinero, al ver que no estábamos esposados, con algo de misericordia dijo: No, a ustedes a no, pero a esos cabros chicos culiaos no les tengo ninguna confianza y los esposó a los asientos del furgón. Nos autorizó a fumar el último cigarrillo antes de partir ya que allá les van a quitar todo.
Partimos. En el trayecto los recién llegados, a excepción de dos que parecían asustados igual que mi joven compañero de detención, hacían gala de los motivos y circunstancias de su arresto y su resistencia a éste: en general robo con intimidación, porte ilegal de armas, algo de drogas y mucho copete. Se jactaban de lo heroicos y atrevidos que habían sido. En el intertanto, los dos menores habían soltado las esposas de los asientos.
GENDARMERIA: EL INGRESO AL MODERNO SISTEMA DE JUSTICIA
Todos en fila, apegados a la pared con las manos atrás dije mierda, caminamos por interminables pasillos subterráneos escoltados por nuestros carabineros y los próximos custodios, los gendarmes, hasta el recinto de recepción de los detenidos de Gendarmería. Un nuevo calabozo de unos tres metros por cuatro donde ya había más de diez detenidos de muy mal aspecto: algunos borrachos intentando escupir o vomitar, sin embargo no podían hacerlo porque, si lo botai te lo comíh, decían los gendarmes. Otros literalmente cagados. Se podrán imaginar, éramos unos veinte. Todos delincuentes. Nueva espera y la indicación de que cuando los llamen por el primer nombre y el primer apellido deben contestar con el segundo apellido, si no, pasan pa’l final. Había que estar atentos. Juan Gajardo, se escuchó, aquí, fue la respuesta, no Ascuí, se escuchó nuevamente la voz afligida.
Finalmente escuché: Juan Suter. Carr, grité fuerte. Salí, pegado a la pared, con las manos atrás mierda, a la espera para el traspaso “del detenido” de Carabineros a Gendarmería y el consiguiente “retiro de las especies” y llenado de formularios pero esta vez, como no si es la moderna Justicia, en forma computacional. Nombre. Juan Suter respondí. ¿Con dos te? No con una. ¿Con hache? No tal cual, s, u, t, e, r. ¿Aaah? Suter. Sí. ¿y el segundo apellido? Carr. ¿Con K? No con C. ¿Aaaah? Así no más. No, con dos R. Aaaah. ¿Y tiene especies? Sí. ¿Dinero? Si, ¿Cuánto? Ciento ocho mil pesos. ¿Taaaanto? Sí, Y tarjetas de crédito. Se la entregué. ¿Tres? Sí. ¿Y el carné de identidad? ¿También? pregunté sorprendido y entregándolo. Si, ese queda aquí. ¡Bueno el reloj aah! Mmm. ¿Arquitecto?, ¡güena peguita aaah! Ya, pase al frente no más con las manos atrás para que lo revisen.
De pié, con las manos atrás mierda, frente a un muro con dos puertas. Abrieron una y me hicieron pasar. Ya había pasado mi compañero. ¡Ya, empelótate! Tuve que desvestirme completamente, entregar al gendarme prenda por prenda, que eran muchas ya que iba en moto, para su lenta y minuciosa revisión. Se me había quedado en alguno de los muchos bolsillos un pin y unas monedas. A vestirse y de vuelta a entregar estas “especies”. Ya estábamos en manos de Gendarmería y con las manos esposadas. Serían las cuatro o cuatro y media.
GENDARMERIA: LA CUSTODIA
Nuevos pasillos subterráneos, pegados al muro, esta vez con las manos adelante mierda, porque estábamos esposados. Llegamos a un recinto con un pasillo principal y varios pasillos perpendiculares y angostos donde se alineaban unas seis u ocho celdas de dos metros por tres aproximadamente. Frente a la tercera nos hicieron parar para ingresar pero había una pelea adentro. Sacaron a un tipo con la cabeza ensangrentada, chorreando sangre, adentro había unos diez, dos de ellos con rasguños y también ensangrentados. ¿Peleando los huevones? dijo un gendarme. No, si me azote la cabeza contra el muro no más, contestó el de afuera y se lo llevaron. Nos metieron al calabozo. ¿Por qué a éste si está repleto?, si éramos unos quince o veinte delincuentes adentro, la mayoría de verdad y muy jóvenes, evidentemente acostumbrados, donde había espacio para que se sentaran solo cuatro o cinco personas apretadas, habiendo tal vez seis calabozos desocupados más adelante. Misterio. No, no era misterio, era para denigrar, era por mala costumbre, por ignorancia, por demostrar esa pequeña cuota de poder que les da el uniforme y su función y que hace la felicidad de algunos funcionarios públicos y así debilitar nuestra posición.
Allí quedamos hacinados por una dos horas. Hacía mucho frío. Problemas para que el gendarme frente a la celda nos autorizara ir al baño, solo a orinar por que no se alcanzaba a tomar agua. Era lo uno o lo otro. Le voy a preguntar a mi suboficial decía y desaparecía. En una de esas, mientras desaparecía, tres tipos en el calabozo intentaron robarle las zapatillas a otro. Algunos forcejeos y garabatos pero todo quedó en nada.
De repente se escuchó, desde otro calabozo la voz, hasta tierna, de un muchacho: Hermaniiiiiiitooos, hermaniiiiiiitooos, no zche preokupen nah, zii allá arríah hay azzzhiiiii de abogados ehperándoloh pa sakarloh en libertá. No zche preokupen hermaniiitoh, en un rato máh estamoh libre. Aaaaaaaaaah.
Entendimos hermanitos. Los recintos de la Fiscalía estaban en un piso superior y allí nos entrevistaría el Defensor Público asignado.
|