Re: Merkabah: de tolva a motorhome
Bueno. Seguimos. Cuesta su poco subir las fotos.
Ya casi todos saben que al final me harté de tanto pone y saca ruedas prestadas, y de que del aro 22,5 de camión normal me pasé al aro 20 “de rally” y que Ignacio Casale tuvo el honor de ser el que cedió los neumáticos nuevos para la Merkabah. Por supuesto que ceder es una alegoría.
Resultó que ambos, Ignacio y su hermano Francisco, y yo compartíamos historia y parientes y conocidos comunes además de la locura por el camping y los fierros.
Las llantas eran de camiones del ejercito quien sabe si alemán, sueco o finlandés, y estaban un tanto oxidadas pero perfectamente rescatables, sobre todo porque estaban hechas de un fierrazo muy grueso. Francisco usó de las mismas en el Dakar dos veces y se veían impecable todas. Aún ambos tenían pesadillas, delirando con arena, piedras y chusca por todos lados. Del camión aún salían polvo y equipos. El Dakar 2011 había terminado hacía pocos días. Acordamos que me llevaría inicialmente seis neumáticos para parar el camión y otros dos más adelante que servirían de repuestos. Las llantas serían siete; un neumático iría desmontado.
Interesante el sistema que había adaptado/fabricado Francisco para el inflado y desinflado remoto de los neumáticos, aunque tenía el detalle de ser tan sobresaliente que lo pasó a llevar en un peaje. Menos mal que no le pasó en plena competencia. Pensaba adaptarle una pieza fabricada por él para reducir el grado de protrusión; no tengo dudas de que lo haría, y bien. Otro detalle interesante del camión era el sistema de enganche pivotante de la caja al chasis, muy simple y práctico además de robusto, y tampoco había sufrido deterioro luego de sufrir las dos competencias. Se parecía mucho al sistema que había considerado yo para la Merkabah, pero en mi caso había otros aspectos a tomar en cuenta.
De vuelta a San Felipe, y de vuelta al desarme del motor de la Merkabah.
Los pistones habían salido sin mucha resistencia hacía ya varios días y restaba sacar el cigüeñal, lo que me tenía medio nerviosón dado que la expectativa de tener que comprar uno nuevo no me hacía ninguna gracia. El de Repuesto parecía no tener vuelta.
Una buena palanca (el torque era enorme!) y salieron los pernos de bancada con lo que el cigüeñal rodó hacia mí, imparable con sus casi 90 kg. Luego de examinarlo bien y completamente mi cara recobró algo de su pálido color habitual ya que no parecía estar mal. Solo un puño de biela requería de bruñido pero el resto estaba impecable. Podría quedar en 0,25. Bien.
También en esta etapa se inspeccionaron las camisas, que a mi entender estaban sanitas. En efecto lo estaban según Eduardo, solo requerían de bruñido. Bien. Los anillos se subirían 0,25 también según la prueba de la blancura.
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