Re: Merkabah: de tolva a motorhome
Urgidos por el tiempo y los tacos que comenzaban a formarse en las autopistas pasamos a buscar los neumáticos comprados a los Casale en días previos, y con la camioneta casi haciendo wheeling nos las emprendimos de vuelta a San Felipe. Dado el tamaño de las bestias esas y a que nos trajimos las siete llantas también solo pudimos cargar cuatro neumáticos, los que fueron llevados directamente al campo y se guardaron en el corral, al reparo de los restos mortales de Repuesto. Las llantas quedaron en el taller para el proceso de bruñido y de pintura.
Algunos vieron la Mitsubishi y más tarde comentarían que Pairoa andaba con neumáticos de tractor arriba de la camioneta. Ja! A Carmen, a Alejandro y a varios conocidos también les sorprendió lo grande que eran.
Naturalmente, apenas pude partí de nuevo al corral y no pude evitar la calentura de colocar los neumáticos para ver cómo se veían en el camión. La diferencia con los neumáticos “gigantes” montados en las llantas de aluminio era notable, y mucho mayor aún lo era al compararlos con los tradicionales. La calentura duró un poco y los neumáticos se guardaron bajo llave en un cobertizo para evitar que se los pelaran. Quién? dirán ustedes…pero nunca falta el sonovabitch.
En el horizonte se asomaba la etapa de pintura así es que agarré de nuevo la famosa pisadera y le compré un cepillo cónico a la esmeriladora angular; con el cepillo casi desarmándose por las endemoniadas RPM y tirando hebras de metal para todos lados le saqué toda la pintura antigua y el óxido que se aferraban a la pisadera y la volví a soldar con la MIG. Relucía la cosa y mientras la terminaba iba rociándola con antióxido epóxico.
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