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Antiguo 22-04-2011, 13:45:26   #201
pairospam
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Predeterminado Re: Merkabah: de tolva a motorhome

Cuando quité el motor estaba tan cabreado que olvidé/abandoné el motor de partida y lo dejé ahí donde estaba, agarrado del cablerío. Con más ánimo y ganas lo liberé y lo traje al taller para hacerle mantención y dejarlo en forma como para otros miles de kilómetros.
Simplifiqué el sistema de pluma para subir y bajar la moto y las ruedas al chasis trasero de la Caja; en vez de un brazo triangular puse una viga de sección cuadrada que pivota en un solo perno anclado al chasis. El winch eléctrico tiene espacio entonces para ubicarse justo por debajo de la viga. En los monos se puede ver cómo trabaja. Según mi apreciación y algunas consultas los fierros, reforzados donde se debe, aguantan bien las fuerzas y tensiones a las que estarán sometidos. No incluí la piola del winch ni el winch, ya saben por qué.
Bajo la base basculante se ubicarán las planchas para barro y arena, las que, por cierto, aún debo conseguir.
Los foquitos traseros son los que encontré en ese momento, a las no sé cuánto de la noche, y parece ser que allí quedarán para siempre.

Faltando poco para partir de vacaciones dejé los encargos de enviar a mantenimiento el motor de partida y el alternador y otras cosas más, pero que como buenos encargos hasta a mí se me olvidaron.
Algunos semanas antes le había pedido al Jefe que me ayudara a conseguir la única cosa que creía que me estaba faltando para dejar completo el cuadro de transformación del 2626 AK 6x6 a Merkabah. Adivinan a qué me refiero? Al snorkel.
Con el snorkel disminuye en 50% el ingreso de polvo y mugre al filtro y, además, le cambia completamente el look a la cabina y al camión completo, de posible repartidor de helados enchulado a todoterreno franco y real. Según yo al menos. Güeás de uno.
Estuve con ojos abiertos varias semanas y en cada viaje cerca o lejos revisaba el paisaje completo por si veía en algún lugar el camión en desarme con el snorkel que necesitaba. Pero nada pasaba.
Partimos entonces en despreocupadas vacaciones Carmen y yo, y la Terrano, y como el Jefe nunca desoye si las pretensiones no son demasiado estrafalarias y la fe es grande, adivinen qué fue lo que, a mitad de camino entre Castro y Ancud, alcancé a divisar entre los árboles con el rabillo del ojo en un patio industrial perdido entre el barro, el humo y un montón de leña y mugre. Sí! nada menos que el pobre camioncito que había estado esperando a que llegara a conocerlo desde el norte.
Cuento corto: tratativas breves e infructuosas con la encargada; llegada a Ancud y cena expectante; tratativas telefónicas tardías pero fructíferas con el dueño de los restos de camión, perdido en el monte y con señal de celular que se cortaba cada dos segundos; viaje al alba de vuelta al lugar; dos horas y media de pelea con agua de lluvia acumulada, fierros y pernos oxidados y herramientas inadecuadas hasta lograr retirar el snorkel y guardar las piezas envueltas en bolsas de plástico dentro de la Terrano. Me llevé además, luego de pedirle permiso a la encargada, el estanque de agua para el sapito, je, je; tuve que cortar finalmente los soportes ya que perdí la batalla contra el óxido de Chiloé.
Dados los respectivos agradecimientos al Jefe y a la paciencia de Carmen para con este hombrecito loco continuamos con nuestro viaje recorriendo el sur, con la Terrano llena de equipo de camping y unos bultos enormes bajo los cobertores.
Agrego una foto de uno de los parajes más espectaculares de la isla, al sur de Cucao.
Imágenes Adjuntas
         
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